Una Celebración de Cultura y Sabor
Este pasado sábado y domingo, el Parque Nacional de Costa Rica se llenó de vida y alegría gracias al festival gastronómico y de K-POP coreano.
Organizado por la Embajada de Corea en Costa Rica, el evento atrajo a más de 10 mil personas, convirtiéndose en un espacio donde los costarricenses se apropian de la ciudad para celebrar la música, la danza y actividades para toda la familia.
Más de cincuenta stands relacionados con la cultura coreana, incluyendo la participación activa de la Asociación Coreana de Costa Rica y clubes de fans, ofrecieron a los asistentes una inmersión única en esta rica tradición.
La propuesta gastronómica coreana fue uno de los puntos destacados, con una variedad de sabores y texturas que conquistaron los paladares de los visitantes.

Entre los protagonistas, el restaurante Fritos se destacó como un símbolo del esfuerzo y trabajo diario de la familia You Kim, que llegó al país hace 22 años.
Guiados por la cuchara de doña Eunhee Kim, o doña Gabriela, como muchos la conocen, y su esposo, Fritos se ha convertido en un embajador de la cultura coreana, compartiendo sabores balanceados con todos los costarricenses. Ahora, el legado continúa con su hijo, Heesang, quien lleva adelante el proyecto y ha posicionado a Fritos como una insignia para todos.
«Mi sueño es llevar Fritos a cada rincón de este bello país, inmortalizando la cuchara de mi mamá. Quiero que todos disfruten de esos deliciosos platos que crecí comiendo y, por supuesto, tener comida de mi mamá donde quiera que vaya, ojalá siempre»
Heesang comparte su sueño con nosotros
Dentro de sus platos, mencionamos algunos de nuestros favoritos, como el chap chae, con sus fideos de camote dulce salteados con verduras y carne, un deleite con su combinación única de texturas y aromas.

El kimchi, vegetales fermentados a la perfección, brindando ese toque picante y vibrante que caracteriza a la cocina coreana, despertando los sentidos de quienes se aventuraron a probarlo.
Y finalmente, el bibimbap, un plato de arroz mezclado con verduras frescas, carne y huevo, presentando una sinfonía de sabores que transportaron a los comensales directamente a la esencia culinaria de Corea.

Estos platos, llenos de autenticidad y tradición, se convirtieron en embajadores gastronómicos que trascendieron las fronteras culturales, conquistando los corazones y paladares de todos los presentes.
En esta celebración, extendemos nuestro agradecimiento a todos los inmigrantes coreanos que enriquecen nuestro país con su cultura. Este festival no sólo es una muestra de diversidad, sino también un recordatorio de cómo la comida y la música pueden unirnos y enriquecer nuestra experiencia compartida. ¡Gracias por ser parte de esta vibrante celebración cultural!







