Esto NO es Pura Vida

La cruda realidad de la fauna que muere electrocutada y la urgente llamada a la acción

La expresión “Pura Vida” es más que un saludo; es el estandarte de una identidad nacional que celebra la armonía con una naturaleza exuberante y mundialmente admirada. Sin embargo, una crisis silenciosa y dolorosa se extiende por el país, oculta a plena vista en los tendidos eléctricos que surcan nuestros paisajes. La electrocución de fauna silvestre se ha convertido en una amenaza crítica para la biodiversidad de Costa Rica, una tragedia que contradice directamente el espíritu de esa frase emblemática. En respuesta, una campaña nacional sin precedentes emerge con un nombre tan directo como necesario: “Esto NO es Pura Vida”.

La Dimensión de una Tragedia Silenciosa

La frecuencia de estos incidentes es alarmante. En promedio, los centros de rescate atienden a un animal electrocutado cada tres a cinco días. Las principales víctimas son especies icónicas como los monos Congo, los perezosos y los tamandúas, quienes, forzados por la fragmentación de su hábitat, utilizan los cables como puentes improvisados para moverse entre los árboles. Las estadísticas pintan un panorama desolador: solo en la zona de Nosara, International Animal Rescue (IAR) Costa Rica reporta casi 100 animales electrocutados al año, mientras que en el Caribe, el Jaguar Rescue Center recibió 53 individuos en 2024. La probabilidad de que un animal muera tras una descarga es del 90%. Esta carnicería es una consecuencia directa del desarrollo urbano descontrolado y la falta de aislamiento en los tendidos eléctricos.

Un Dolor Inimaginable

Para comprender la magnitud del sufrimiento, basta una simple comparación. Una descarga doméstica de 110 voltios es dolorosa para un ser humano; los animales en los cables enfrentan entre 2,500 y 35,000 voltios. Es un dolor que desafía la imaginación, provocando traumas severos y una alta mortalidad. El contacto con las líneas eléctricas no solo causa quemaduras externas devastadoras, sino también daños internos en órganos y tejidos.

«Los animales silvestres no distinguen entre una liana natural y un cable eléctrico y descubren el peligro cuando ya es demasiado tarde. La electricidad viaja por su cuerpo afectando los diferentes órganos y tejidos corporales lo que provoca quemaduras que pueden cubrir hasta la totalidad del cuerpo del animal. En casos extremos, sus cuerpos se prendan en fuego”.

Dr. Francisco Sánchez,
director veterinario del IAR

Las Cicatrices que Perduran

Para el escaso 10% que sobrevive al contacto inicial, comienza una batalla larga y costosa. Los tratamientos incluyen curaciones diarias, vendajes, el uso de piel de tilapia para regenerar la piel quemada, amputaciones e incluso la eutanasia como un acto de compasión para terminar con un sufrimiento extremo. El daño no siempre es visible.

«La electricidad no solo genera quemaduras externas, sino también quemaduras internas dentro del cuerpo de los animales, sin que ellos puedan entender qué les está sucediendo. Si sobreviven, muchos de ellos no pueden volver a su hábitat natural y deben permanecer de por vida en santuarios».

Dr. Francisco Sánchez

La recuperación puede tardar meses o años, requiriendo personal capacitado y cuantiosos recursos económicos que desbordan la capacidad de los centros de rescate. El impacto ecológico también es profundo; cuando un mono aullador líder muere, su sucesor a menudo mata a las crías del anterior, causando muertes indirectas y dejando a cientos de huérfanos cuya rehabilitación es lenta y difícil.

Crónica de una Falla Anunciada

Estas electrocuciones no son accidentes fortuitos, sino el resultado previsible de una planificación deficiente. El desarrollo urbano sin regulación fragmenta los bosques, mientras miles de transformadores antiguos y cables sin aislamiento adecuado se convierten en trampas mortales. Aunque existen leyes como la Ley de Conservación de la Vida Silvestre, su aplicación ha sido ineficaz. El Decreto Ejecutivo No. 44329, publicado en enero de 2024, fue creado específicamente para obligar a todas las entidades eléctricas a prevenir y mitigar estas muertes. Sin embargo, a más de un año de su firma, su implementación ha sido prácticamente inexistente.

Una Coalición por la Vida

Ante la inacción institucional, la sociedad civil ha decidido alzar la voz. Por primera vez, una coalición de 19 centros de rescate y organizaciones de conservación se ha unido para lanzar la campaña “Esto NO es Pura Vida”. El objetivo es claro y contundente.

«El objetivo de la campaña es exponer la crueldad de un problema ya conocido y pedirle a las comunidades su apoyo a través de firma física o digital, para exigir de manera respetuosa al Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y al Grupo de Electrificación Sostenible (GES) que implementen de manera inmediata, efectiva, sostenible y en todo el territorio nacional, el Decreto No. 44329».

Gabriela Campos
directora de International Animal Rescue (IAR) Costa Rica

Esta iniciativa busca recolectar miles de firmas para pedir al Estado el cumplimiento de una ley ya existente. La participación ciudadana es la herramienta más poderosa para actuar y honrar verdaderamente el ideal del «Pura Vida». Apoyar es un gesto sencillo que puede salvar incontables vidas; basta con ingresar a https://www.estonoespuravida.org/ y firmar la petición digital.


Acerca de Esto NO es Pura Vida

La campaña «Esto NO es Pura Vida» es una iniciativa en Costa Rica liderada por centros de rescate y organizaciones de conservación, cuyo objetivo principal es lograr la implementación total y a nivel nacional del Decreto 44329. Esta campaña busca poner fin a la electrocución de animales silvestres en el país, instando a la población a firmar una petición para detener el sufrimiento de la fauna.


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