Expertos advierten que los altos costos y requisitos técnicos de la subasta de frecuencias podrían excluir a emisoras comunitarias y culturales, debilitando la diversidad informativa del país
Imagine encender la radio de su carro camino al trabajo o sintonizar su emisora comunitaria favorita el fin de semana, solo para encontrar estática o una homogeneidad de contenido que no refleja la diversidad de nuestro país. Este escenario, que parece lejano en una democracia robusta como la nuestra, es el centro de una inquietud creciente entre expertos en comunicación y derechos humanos. La reciente subasta de frecuencias radiofónicas, convocada por el MICITT y ejecutada por la SUTEL, se ha presentado como una actualización técnica necesaria para ordenar el espectro. Sin embargo, detrás de los tecnicismos legales, surge una pregunta vital para nuestra identidad democrática: ¿estamos abriendo la puerta a un modelo que podría limitar la libertad de expresión?
Para el costarricense promedio, el «espectro radioeléctrico» suena a concepto abstracto de ingeniería. Pero en la práctica, es el aire por donde viajan las ideas, las noticias locales y la cultura. Es un recurso público limitado, y cómo se administra define quién tiene derecho a hablar y quién no.
🚨 Señales de Alerta en el Horizonte
La preocupación no es infundada. Comunicadores, académicos y organizaciones de la sociedad civil han levantado la voz ante los altos costos y requisitos técnicos establecidos en el proceso actual. El temor es que estas barreras de entrada terminen excluyendo a emisoras comunitarias, culturales y regionales, actores que históricamente han sostenido la diversidad informativa en Costa Rica pero que no pueden competir económicamente con grandes conglomerados.
Raúl Silesky, presidente de IPLEX (organización defensora de la libertad de expresión), ha sido contundente al señalar que el país «ha comenzado a caminar una ruta peligrosa» si la asignación del espectro no se maneja con transparencia y equidad.


🌍 Lecciones de la Región: El Espejo Incómodo
Aunque Costa Rica mantiene instituciones fuertes, es imposible ignorar el contexto regional. Expertos en política internacional advierten que los procesos de concentración mediática en otros países iniciaron de forma muy similar: decisiones administrativas presentadas como reorganizaciones técnicas que, gradualmente, excluyeron a medios independientes.
- El caso de Nicaragua: El control inició con la reasignación de frecuencias y revocación de licencias para favorecer grupos afines.
- El caso de Venezuela: Se utilizaron criterios regulatorios y económicos para justificar el cierre y sustitución de medios, debilitando el ecosistema informativo.
Si bien es prematuro hablar de un retroceso comparable, patrones como la exclusión de actores pequeños y la opacidad en decisiones técnicas generan una alerta legítima sobre el uso de mecanismos técnicos para influir en el ecosistema mediático.
🎙️ El Valor de lo Local
Las emisoras regionales y comunitarias son el tejido conectivo de nuestra democracia. Cumplen roles que los grandes medios nacionales a menudo no pueden cubrir: conectan a las comunidades con información local, representan identidades culturales específicas y funcionan como plataformas de participación social.
Si estas voces se apagan por razones económicas, nos enfrentamos a un empobrecimiento informativo que afecta la calidad del debate público. Menos voces significan una conversación nacional más pobre y una mayor dependencia de pocos grupos mediáticos.
✅ Cinco Claves para Proteger la Libertad
Para evitar retrocesos, especialistas han señalado condiciones indispensables que el Estado debe garantizar:
- Transparencia: Criterios claros y accesibles de adjudicación.
- Participación Real: Mecanismos para que comunidades y medios pequeños sean escuchados.
- Protección Cultural: Reconocer el valor social de las emisoras comunitarias, no solo su valor económico.
- Diversidad: Prevenir activamente la concentración mediática.
- Independencia: Blindaje institucional ante presiones políticas.
Costa Rica se encuentra ante una decisión crucial. La forma en que se adjudique el espectro definirá si reforzamos nuestra tradición democrática o si permitimos grietas que podrían restringir la libertad de expresión en el futuro. Todavía estamos a tiempo de asegurar que la radio siga siendo un instrumento para la diversidad, y no un privilegio de pocos. ¿Qué papel cree usted que juegan las radios locales en su comunidad y cómo le afectaría si dejaran de transmitir mañana?
