🛑 Del 4% al 1.3%: La caída en inversión que explica por qué nuestras carreteras (y nuestra paciencia) están colapsando 📉
Si vives en el Gran Área Metropolitana (GAM) o viajas frecuentemente a las costas, conoces la sensación. Esa mezcla de frustración y resignación al ver las luces rojas de los frenos interminables en la Ruta 27 un domingo, o al esquivar el mismo hueco en la General Cañas que parece tener cédula de identidad propia. A menudo nos preguntamos: ¿Por qué, si somos un país con tanto talento y proyección, nuestra infraestructura parece estancada en el siglo pasado?
La respuesta no es la falta de ingenieros ni la falta de dinero per se. Según la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC), el verdadero enemigo de nuestro desarrollo tiene nombre y apellido: falta de planificación a largo plazo.
En este inicio de 2026, la CCC ha lanzado una advertencia que deberíamos escuchar con atención, no solo como contribuyentes, sino como ciudadanos que aspiran a una mejor calidad de vida. El país ha caído en una trampa de «cortoplacismo», donde la visión estructural se reinicia cada cuatro años, dejando proyectos vitales en un limbo eterno.
📉 El costo de la improvisación
Imagina que decides construir la casa de tus sueños, pero cambias de arquitecto cada mes y ninguno respeta los planos del anterior. El resultado sería un desastre costoso e inhabitable. Eso, a gran escala, es lo que le está pasando a Costa Rica.
Randall Murillo, Director Ejecutivo de la Cámara, lo explica claramente: «Costa Rica necesita una visión que permita ordenar prioridades, dar continuidad a los proyectos y asegurar un uso más eficiente de los recursos públicos».
La ausencia de Planes Maestros Sectoriales a 25 años nos está pasando una factura altísima. Los proyectos sufren atrasos crónicos en la etapa de preinversión (diseños, permisos, expropiaciones), lo que genera sobrecostos millonarios. Básicamente, pagamos más por obras que llegan tarde o que nacen obsoletas.
💸 Menos inversión, más deterioro
Hay un dato en el informe que es particularmente alarmante para quienes entienden de economía y desarrollo. Históricamente, la inversión en infraestructura representaba más del 4% de nuestro Producto Interno Bruto (PIB). Hoy, esa cifra ha caído a niveles inferiores al 1,3%.
Para ponerlo en perspectiva global: el promedio de los países de la OCDE (el «club de los países ricos» al que pertenecemos) es del 3,5%. Estamos invirtiendo menos de la mitad de lo que deberíamos. Esto explica por qué sentimos que las carreteras, puentes, escuelas y hospitales se deterioran más rápido de lo que se reparan.
Esta baja ejecución presupuestaria no es solo un número en un Excel; se traduce en menos competitividad para tu empresa, más tiempo perdido en el transporte público o privado, y menos oportunidades de empleo.
🛣️ Las rutas del dolor (y la esperanza)
El informe de la Cámara no se queda en la queja; señala los puntos neurálgicos que necesitan intervención quirúrgica inmediata. Hablamos de la modernización de Puerto Caldera (por donde entra y sale gran parte de nuestra economía), y la finalización real de rutas que ya son leyenda urbana por sus atrasos: la Ruta 1, la Ruta 27, la Ruta 32 y la eterna carretera a San Carlos.
La solución propuesta es pragmática: Alianzas Público-Privadas (APPs). El Estado no puede hacerlo solo y el sector privado tiene la capacidad de ejecución. Pero para que esto funcione, necesitamos reformar el marco normativo, transparentar la contratación y darle a MIDEPLAN la rectoría real para decir «hacia allá vamos» y que el rumbo se mantenga, sin importar quién esté en Zapote.
🚀 Hacia una visión país 2050
La infraestructura no es cemento y varilla; es calidad de vida. Una buena carretera significa llegar a cenar con tus hijos. Un puerto eficiente significa que los productos que consumes son más baratos. Un hospital moderno significa salud para tus padres.
Para nuestra generación, el reto es exigir a los tomadores de decisiones que levanten la mirada del calendario electoral y la pongan en el horizonte. No podemos seguir remendando el país. Necesitamos diseñarlo.
La advertencia de la Cámara de la Construcción es un llamado a la madurez política y social. Tenemos los recursos, tenemos la ubicación geográfica privilegiada y tenemos la necesidad. Solo nos falta lo más importante: el mapa de ruta para los próximos 25 años.
Construir el futuro no es un acto de magia, es un acto de disciplina y constancia. Y en Hoy Donde Estamos, creemos que Costa Rica merece una infraestructura a la altura de su gente.
La verdadera obra maestra de un país no es un puente o un edificio, sino la capacidad de su sociedad para ponerse de acuerdo en un sueño común y trabajar incansablemente, gobierno tras gobierno, hasta verlo convertido en realidad. Planificar es, en última instancia, un acto de amor por las generaciones que aún no han nacido.
Acerca de

La CCC es un referente de innovación que vela por los intereses del gremio, por la representatividad en el quehacer nacional, la actualización profesional, el desarrollo de las comunidades y representa a un sector que construye el futuro de Costa Rica. Desde sus inicios ha trabajado ininterrumpidamente en el desarrollo, fortalecimiento y calidad de la construcción en Costa Rica, buscando recursos y alternativas para ser más eficientes y competitivos. Como organización inclusiva impulsa importantes programas como: Programa Joven Empresario, Mujer Construye Costa Rica y Programa Pymes.
