🍬 El «soborno» del dulce: Por qué premiar el buen comportamiento con azúcar es una trampa para los dientes

¿Premios sin caries? Guía para dejar de usar confites como moneda de cambio

No es solo la cantidad, es la frecuencia. La odontopediatra Melissa Rojas nos explica cómo el hábito inocente de dar «premiecitos» dulces mantiene la boca de los niños bajo un ataque ácido constante.

«Si te portás bien, te compro un chocolate». «Si terminás la tarea, tenés un confite». La escena se repite en hogares y escuelas de todo el país. Usar la comida —especialmente la azucarada— como moneda de cambio es una técnica de crianza vieja y efectiva a corto plazo, pero con una letra pequeña que pocos leen: la factura la pagan los dientes.

La Dra. Melissa Rojas, especialista en odontopediatría, lanza una advertencia necesaria este mes de entrada a clases: los premios comestibles pueden ser el enemigo silencioso de la sonrisa de tus hijos.

El mito de la cantidad vs. la frecuencia

Solemos pensar que si el dulce es pequeño, el daño es pequeño. Error. Según la Dra. Rojas, el verdadero villano no es cuánto azúcar comen, sino cuántas veces al día lo hacen.

“Muchos padres y docentes utilizan los premios como refuerzo positivo sin saber que, si se repiten a lo largo del día, pueden afectar seriamente la salud dental… Premiar constantemente con dulces o snacks procesados expone los dientes a un ambiente ácido prolongado que debilita el esmalte”, explica la experta.

Cada vez que un niño come un confite, las bacterias en su boca producen ácido. Si le damos un «premiecito» a las 10 a.m., otro a las 2 p.m. y otro a las 5 p.m., sus dientes pasan todo el día bajo ataque, sin dar tiempo a que la saliva neutralice el pH.

Guía de supervivencia: ¿Cómo premiar sin dañar?

No se trata de prohibir el azúcar y convertirnos en el «ogro» de la casa, sino de ser estratégicos. Aquí las reglas de oro para equilibrar la motivación con la salud:

  1. El «timing» es todo: Si van a comer algo dulce, que sea después de las comidas principales. En ese momento hay más saliva en la boca, lo que ayuda a «lavar» el azúcar y neutralizar los ácidos. El dulce como postre es mejor que como merienda aislada.
  2. Cuidado con lo pegajoso: Huye de los premios que se pegan a las muelas (gomitas, caramelos masticables). Son los peores porque se quedan adheridos por horas, alimentando a las bacterias.
  3. Pasta fluorada: No importa si «casi no comen dulce». El cepillado con pasta con flúor al menos dos veces al día es innegociable.
  4. La alternativa creativa: Cambiá el chip. Los niños valoran tanto o más los premios no comestibles.
    • Ideas: Una hoja de stickers, tiempo extra de juego en el parque, elegir la película de la noche o una actividad especial con mamá o papá.

Según el National Institute of Dental and Craniofacial Research, las caries siguen siendo la enfermedad crónica más común en la niñez, pero es 100% prevenible.

Educar a nuestros hijos (y a nosotros mismos) sobre que el azúcar no es sinónimo de «amor» o «recompensa» es el mejor regalo que podemos darles para su vida adulta.

Para obtener más información, se puede contactar a la Dra. Melissa Rojas en sus redes sociales:


Acerca de

Logo de odontopediatría con un tobogán, un diente feliz y una botella de agua junto a una planta.

Odontopediatriacr en Costa Rica es una clínica odontológica especializada en la salud bucal de bebés, niños y adolescentes. Los odontopediatras se enfocan en la prevención y tratamiento de problemas dentales específicos de estas edades, incluyendo caries, traumatismos, maloclusiones y el manejo de la ansiedad dental infantil, utilizando técnicas y un ambiente adaptado para hacer la experiencia lo más agradable posible para los pacientes jóvenes. Además de tratamientos, también educan a padres y niños sobre la importancia de la higiene oral y hábitos saludables para asegurar una buena salud bucodental a largo plazo.


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