Aulas en peligro de colapso: La dura radiografía de la infraestructura educativa en Costa Rica este 2026
Mientras el país aspira a ser un hub tecnológico global, miles de estudiantes inician el curso lectivo en infraestructuras con riesgo de colapso. La Cámara de la Construcción advierte sobre una crisis de gobernanza y propone soluciones público-privadas estancadas en el MEP.
Hay una frase que los costarricenses hemos repetido con orgullo durante más de siete décadas: «Tenemos más maestros que soldados». Desde la abolición del ejército en 1948, la identidad de Costa Rica se cimentó sobre la promesa de que los cuarteles se convertirían en escuelas y de que la educación pública sería el gran igualador social. Sin embargo, al observar el estado físico de nuestras aulas hoy, es inevitable preguntarse: ¿En qué momento dejamos que nuestros cimientos se agrietaran?
Cuando hablamos del futuro del país, los discursos suelen centrarse en la atracción de inversión, el bilingüismo o la inteligencia artificial. No obstante, el inicio del curso lectivo 2026 nos estrella contra una realidad mucho más básica y urgente. La infraestructura educativa no es un simple detalle administrativo; es el reflejo directo de las prioridades de una nación.
La radiografía de una crisis anunciada
Los datos oficiales para este arranque del año escolar son escalofriantes. El Ministerio de Educación Pública (MEP) reporta 872 órdenes sanitarias activas en centros educativos en todo el territorio nacional. De esta cifra, 101 escuelas y colegios se encuentran en condiciones de alto riesgo estructural.
Esto no es solo un número en una hoja de cálculo ministerial. Representa a miles de niños recibiendo lecciones bajo techos que amenazan con ceder, docentes trabajando sin condiciones sanitarias mínimas y comunidades rurales cuyo desarrollo queda estancado.
Randall Murillo, director ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC), es categórico en su análisis:
«Este problema no se explica únicamente por la falta de recursos, sino por una combinación de débil planificación, baja capacidad de ejecución y ausencia de una política de Estado en infraestructura».
El jalón de orejas de la OCDE y la falta de un inventario
El sector construcción no está solo en su diagnóstico. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en su informe Estudios Económicos: Costa Rica 2023, ya había advertido sobre las profundas debilidades estructurales en la gobernanza de los centros educativos.
El hallazgo más preocupante de la OCDE es la ceguera institucional: Costa Rica carece de un inventario completo y actualizado de su infraestructura escolar. El Estado no sabe con precisión absoluta dónde están todos sus centros, a cuántas personas atienden o cuál es el estado real de sus vigas y techos. Esta falta de datos imposibilita la planificación a largo plazo y asegura que el dinero público se gaste apagando incendios en lugar de previniéndolos.
¿Una luz al final del túnel? El programa estancado
Ante la inoperancia histórica, la Cámara de la Construcción ha puesto sobre la mesa herramientas concretas. Más allá de exigir una Política Nacional de Infraestructura, la CCC mantiene vigente un Convenio Marco de Cooperación con el MEP.
Bajo este paraguas nació el programa «Adopte un Centro Educativo», una alianza público-privada que permitiría a empresas afiliadas financiar e intervenir directamente en la mejora de aulas y equipamiento bajo estrictos criterios técnicos. Paradójicamente, a pesar de la crisis, la CCC advierte que este convenio no ha podido ejecutarse e insta a las autoridades del MEP a ponerlo en marcha de inmediato.
La ecuación es sencilla: no invertir en el mantenimiento de las escuelas hoy, significa trasladar costos económicos y sociales incalculables a las próximas generaciones. La educación forma a las personas, pero son los entornos seguros los que permiten que ese potencial florezca. En el país que ya estamos viviendo, arreglar el techo de una escuela rural es el primer paso indispensable para competir en el primer mundo.
Colaboración de

Director ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Construcción
Acerca de

La CCC es un referente de innovación que vela por los intereses del gremio, por la representatividad en el quehacer nacional, la actualización profesional, el desarrollo de las comunidades y representa a un sector que construye el futuro de Costa Rica. Desde sus inicios ha trabajado ininterrumpidamente en el desarrollo, fortalecimiento y calidad de la construcción en Costa Rica, buscando recursos y alternativas para ser más eficientes y competitivos. Como organización inclusiva impulsa importantes programas como: Programa Joven Empresario, Mujer Construye Costa Rica y Programa Pymes.
