El dolor silenciado: Víctimas de violencia obstétrica se enfrentan a un sistema judicial que las desgasta y revictimiza
En Costa Rica, el dolor de un parto violentado rara vez termina en el hospital. Cuando las mujeres reúnen el valor para denunciar, se topan con un muro de violencia institucional: procesos interminables, expedientes extraviados y una burocracia que las desgasta y revictimiza.
Aunque Costa Rica ha firmado tratados internacionales para prohibir y erradicar toda forma de violencia contra las mujeres, las víctimas de violencia obstétrica enfrentan una realidad devastadora en su búsqueda de justicia. El sistema, lejos de brindar respuestas oportunas y contención, se caracteriza por procedimientos obsoletos, falta de sensibilidad y barreras burocráticas que terminan revictimizando a las afectadas.
La violencia obstétrica es una de las formas de agresión más normalizadas e invisibilizadas, dejando profundas secuelas físicas —como lesiones en el suelo pélvico o mutilaciones genitales derivadas de prácticas innecesarias— y traumas emocionales irreparables. Sin embargo, el dolor no concluye con el parto; continúa en los pasillos de las instituciones cuando las mujeres reúnen el valor para denunciar, viéndose obligadas a justificar su dolor frente a autoridades indiferentes.
💔 El impacto invisible en la madre y el bebé
La psicología perinatal ha demostrado científicamente que esta forma de violencia deja huellas que trascienden el momento de la atención médica. Según la investigadora española Ibone Olza, referente mundial en el estudio del nacimiento y la salud mental materna, la alteración violenta de este acontecimiento afecta profundamente la identidad emocional de la mujer.
- El nacimiento en un entorno hostil o apresurado deja una impronta que moldea el sistema de estrés del recién nacido.
- Se altera la manera en que el bebé logrará sentirse seguro en el mundo.
- Se impacta negativamente el vínculo temprano que empieza a construirse entre la madre y su hijo, afectando el desarrollo emocional infantil y el tejido social.
⚖️ Un sistema que falla, desgasta y silencia
Los testimonios de las víctimas exponen la crudeza y crueldad de un sistema incapaz de garantizar los derechos humanos más básicos de las mujeres.
A continuación, se exponen casos que reflejan este patrón de impunidad institucional:
| Víctima | Consecuencia del Parto | Respuesta de las Autoridades y el Sistema |
|---|---|---|
| Caro | Sufrió una episiotomía innecesaria y mal realizada que mutiló su vagina y dejó secuelas en su vida sexual. | El médico involucrado le respondió de forma devastadora: «No pierda el tiempo… la única que ha ganado una denuncia fue porque el bebé murió». |
| Auxi | Víctima del desgaste burocrático y el silencio institucional. | Lleva más de quince años atrapada en procesos interminables, audiencias y una revictimización constante. |
| Andrea | Obligada a cargar en soledad con un proceso desgastante mientras cría a sus hijos. | Dos años después de su denuncia, enfrenta maltrato verbal por parte de una fiscal y expedientes extraviados. |
Debido a esta violencia institucional, muchas mujeres optan por no denunciar, ya que saben que el sistema las va a desgastar. Prefieren invertir su energía en sanar mediante terapia psicológica, fisioterapia de suelo pélvico y la reconstrucción de su autoestima.
🛤️ La ruta hacia un cambio urgente y necesario
Prevenir la violencia obstétrica, atenderla adecuadamente y garantizar justicia para quienes la han sufrido no es solo una obligación legal, sino un compromiso ético y humano que Costa Rica no puede seguir postergar.
Las soluciones planteadas para erradicar esta problemática incluyen:
- Incorporar contenidos sobre derechos humanos, violencia obstétrica y salud perinatal en colegios y universidades.
- Integrar estos temas de manera transversal en las carreras de ciencias médicas y sociales.
- Fortalecer los programas de formación continua del personal en hospitales públicos y privados.
- Garantizar un sistema de justicia preparado que ofrezca rutas de denuncia dignas, acompañadas de soporte legal y psicológico.
Proteger a las mujeres durante la maternidad no es únicamente una cuestión de salud; es una inversión directa en el bienestar de las familias, el desarrollo de la niñez y el futuro de toda la sociedad. Un país que protege a las mujeres en el momento de dar vida, protege también su propio futuro.
Colaboración de:

Acerca de

Ana Lorena de la Garza-Jiménez, autora costarricense, es la escritora del libro «Violencia obstétrica. Desde la perspectiva de los derechos humanos y testimonios de mujeres sobrevivientes«. Ella posee un Bachillerato y Licenciatura en Francés de la Universidad de Costa Rica y una Maestría en Derechos Humanos de la UNED. Además de ser coordinadora consular en la Embajada de Canadá en Costa Rica, es activista en Derechos Humanos y víctima de violencia obstétrica. Su obra busca visibilizar las violaciones a los derechos humanos que sufren las mujeres durante el embarazo, parto y posparto, basándose en testimonios reales para informar y alertar a otras mujeres.
