El caso de Eva Margarita —bebé que falleció diez horas después de nacer en el Hospital México en 2023 tras un presunto caso de mala praxis— expone la urgencia de atender el duelo perinatal y la violencia obstétrica en Costa Rica.
El fallecimiento de Eva Margarita diez horas después de su nacimiento en el Hospital México en diciembre de 2023, investigado como un posible caso de mala praxis médica, pone de relieve las deudas estructurales de Costa Rica frente a la violencia obstétrica y el duelo perinatal. Mientras su madre, Andrea, enfrenta más de dos años de dilaciones judiciales bajo la respuesta de que el expediente «está en trámite», expertas en derechos humanos y literatura clínica de autoras como Sherokee Ilse y Joanne Cacciatore recuerdan que la pérdida perinatal interrumpe proyectos de vida y no se supera, sino que se acompaña; el caso constituye un llamado urgente a desterrar la indiferencia institucional y garantizar una justicia pronta y humana en los servicios de salud pública del país.
El nacimiento de un hijo está llamado a ser uno de los instantes más luminosos y esperanzadores en la vida de una familia; sin embargo, cuando ese umbral se quiebra por presuntas omisiones y falta de atención médica oportuna, el impacto emocional y psicológico resulta devastador. En Costa Rica, el caso de Eva Margarita —quien nació el 19 de diciembre de 2023 en el Hospital México y falleció diez horas después— vuelve a poner sobre la mesa una problemática urgente, dolorosa y frecuentemente invisibilizada: el duelo perinatal, la violencia obstétrica y la revictimización que sufren las madres cuando el sistema judicial y de salud responde durante años con un frío «el caso está en trámite».
Andrea, su madre, ingresó al centro médico con un embarazo sano y a término. Tras percibir que su bebé había dejado de moverse, solicitó auxilio clínico inmediato; no obstante, según su testimonio, no encontró la escucha, la valoración expedita ni el acompañamiento humano requerido. Lo que aconteció posteriormente derivó en una causa que hoy se investiga como un presunto caso de mala praxis médica, atrapada en más de dos años de silencios y lentitud procesal.
La naturaleza del duelo perinatal: Una herida que se acompaña, no que se supera 🕊️📚🧠
La literatura científica y la psicología perinatal son contundentes al advertir la singularidad de este dolor. Perder a un bebé durante la gestación, el parto o en sus primeras horas de vida interrumpe de forma abrupta un proyecto vital cargado de vínculos, ilusiones y expectativas de futuro.
Como expone la psicóloga perinatal Sherokee Ilse en su célebre obra Empty Arms (2013):
«La muerte de un bebé no es un evento que se supera; es una pérdida que se integra, pero cuyo dolor reaparece en distintas etapas de la vida».
Asimismo, investigadoras como Joanne Cacciatore (2010) señalan que el duelo perinatal constituye uno de los procesos más persistentes y complejos para el psiquismo materno. No se trata de un trámite emocional que concluye con recetas simplistas como «sé fuerte» o «la vida sigue»; se trata de una herida profunda que exige validación comunitaria, respeto social y un acompañamiento interdisciplinario continuo y digno.
El silencio institucional y la revictimización de las familias ⚖️⏳🏛️
Pese a que Andrea recurrió a instancias formales como la Oficina de Atención a la Víctima del Delito del Ministerio Público y la Defensoría de los Habitantes, el transcurso de más de dos años sin avances concretos ni conclusiones periciales claras profundiza el trauma:
- El vacío del Estado: La ausencia de explicaciones comprensibles y la dilatación de los procedimientos judiciales erosionan la confianza en las instituciones garantes de la salud pública.
- Procesos que se extienden décadas: Especialistas en derechos humanos y doulas que acompañan a víctimas de violencia obstétrica en el país advierten que estas investigaciones pueden prolongarse entre diez y hasta quince años, perpetuando un ciclo de revictimización inadmisible.
- La justicia como derecho: Si bien una resolución judicial no devuelve la vida, el esclarecimiento riguroso de los hechos y la determinación de responsabilidades son indispensables para brindar paz a las familias y forzar cambios estructurales en los protocolos hospitalarios.
Violencia obstétrica: Una realidad que trasciende lo físico 🛑🩺👩
La violencia obstétrica no se manifiesta únicamente a través de intervenciones invasivas no consentidas o tratos verbales deshumanizados; también reside en la negligencia emocional, la minimización de los síntomas maternos y la indiferencia institucional.
Ignorar la voz de una mujer que conoce su propio cuerpo y advierte que los movimientos fetales han cesado equivale a arrebatarle su derecho fundamental a una atención de emergencia calificada. Convertir las muertes perinatales evitables en meras estadísticas hospitalarias o accidentes fortuitos invisibiliza la urgencia de humanizar las salas de maternidad en Costa Rica.
Nombrar el dolor de Andrea y recordar a Eva Margarita nos interpela como sociedad sobre las prioridades de nuestra agenda pública. Escuchar a las madres, garantizar investigaciones judiciales céleres y erradicar la indiferencia médica nutre una cultura ciudadana sensible, justa, ética y profundamente comprometida con la dignidad de la vida y los derechos de las mujeres en Costa Rica.
Colaboración de:

Acerca de

Ana Lorena de la Garza, autora costarricense, es la escritora del libro «Violencia obstétrica. Desde la perspectiva de los derechos humanos y testimonios de mujeres sobrevivientes«. Ella posee un Bachillerato y Licenciatura en Francés de la Universidad de Costa Rica y una Maestría en Derechos Humanos de la UNED. Además de ser oficial consular en la Embajada de Canadá en Costa Rica, es activista en Derechos Humanos. Su obra busca visibilizar las violaciones a los derechos humanos que sufren las mujeres durante el embarazo, parto y posparto, basándose en testimonios reales para informar y alertar a otras mujeres.
