Las asociaciones solidaristas de Costa Rica, un pilar fundamental del tejido social y económico del país, otorgan créditos por un total de ¢750.000 millones cada año, beneficiando a más de 350.000 asociados en áreas vitales como vivienda, educación, recreación y salud.
Con 1.400 asociaciones solidaristas activas en todo el territorio nacional, este sistema cooperativo ha demostrado ser una herramienta poderosa para el desarrollo y la inclusión económica.
Según el Departamento de Organizaciones Sociales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), los colaboradores afiliados a estas asociaciones se desempeñan en diversas áreas de producción y servicios en Costa Rica, formando una red sólida de apoyo mutuo y solidaridad.
El asesor legal de la Federación Costarricense de Asociaciones Solidaristas, Lic. Gonzalo Meza Rivera, destacó: «En 40 años de vigencia de la Ley Solidarista, nuestro modelo económico y de desarrollo ha hecho realidad el sueño de muchos trabajadores de contar con acceso al ahorro y préstamo. El solidarismo, con sus fundamentos sociales y morales, ha contribuido significativamente al bienestar de las familias costarricenses».
Este año marca el 40 aniversario de la Ley de Asociaciones Solidaristas No. 6970, promulgada en noviembre de 1984 durante la presidencia de Luis Alberto Monge. Para conmemorar este hito, la Federación Costarricense de Asociaciones Solidaristas (FECASPPRI) planea impulsar un proyecto de reforma integral a través de la iniciativa popular.
María Isabel Bonilla Herrera y el Doctor Marco Amador, miembros de la comisión encargada de redactar la propuesta de modificación de la ley solidarista, explicaron: «Buscamos promover variaciones que aseguren el patrimonio de los trabajadores, reglamentar los negocios entre patronos y asociados, definir la representación patronal e implementar un registro digital más amigable para organizaciones y asociados».
El solidarismo no solo se destaca por su contribución al desarrollo económico, sino también por su compromiso con la responsabilidad social. Los excedentes financieros generados por las asociaciones solidaristas a menudo se traducen en beneficios significativos para los trabajadores y sus familias, desde tasas de crédito preferenciales hasta programas de ayuda social.
A lo largo de las décadas, el solidarismo ha evolucionado para adaptarse a los cambios en el entorno económico y social de Costa Rica, convirtiéndose en un modelo exitoso de autogestión y desarrollo comunitario. Su impacto positivo ha sido reconocido tanto a nivel nacional como internacional, consolidándose como un activo invaluable para el progreso y el bienestar de la sociedad costarricense.
