La Universidad CENFOTEC fue testigo de un hito histórico en la región latinoamericana al ser sede de Pura Vida CTF, la primera competencia Web3 en la zona.
Más de 100 programadores se sumergieron en desafíos sobre tecnología blockchain, marcando un nuevo rumbo en el panorama tecnológico costarricense.
Pura Vida CTF ha colocado a Costa Rica en el mapa como el primer país anfitrión de un Capture The Flag (CTF) dedicado a la programación de Web3, un sector en pleno crecimiento caracterizado por la descentralización del internet a través de la tecnología blockchain. Los participantes se unieron en equipos para afrontar retos a través de la plataforma francesa Node Guardians, diseñada para que desarrolladores aprendan y practiquen la programación de contratos inteligentes.

«Para mí, fue un evento realmente enriquecedor. No sabía nada sobre Web 3, pero hoy aprendí todo sobre blockchain y estos lenguajes y plataformas. Es increíble para aprender un nuevo lenguaje de programación», expresó una desarrolladora backend.
Los participantes no solo ampliaron sus conocimientos en esta tecnología emergente, sino que también aprovecharon el espacio para establecer contactos y ganar premios que sumaron hasta $2,000.
Detrás de esta iniciativa se encuentra Daniel Bejarano, organizador de Pura Vida CTF y creador de Dojo Coding, una red global de programadores que ofrece mentoría en tecnologías emergentes, contribuye al código abierto y brinda acceso a oportunidades globales.

Gracias a alianzas con Node Guardians, Only Dust y Starknet, Bejarano hizo posible este espacio de trabajo colectivo para fomentar la cultura hacker en Costa Rica.
«Espacios para compartir conocimiento, crear nuevas conexiones y rodearse de profesionales ambiciosos son vitales para acelerar el crecimiento de la industria en Costa Rica. Acá sobra el talento, solo falta claridad y consciencia de las oportunidades en Web3», mencionó Bejarano, subrayando la importancia de la colaboración y el impulso del talento local en el panorama tecnológico global.
Este evento marca un paso significativo en el desarrollo tecnológico de Costa Rica, consolidando su posición como un centro de innovación y talento en la región latinoamericana.
