Un creciente número de personas en riesgo de diabetes para el 2045
Actualmente, más de 400 millones de personas en el mundo padecen diabetes, una cifra alarmante que podría aumentar un 46% para el año 2045, según la Federación Internacional de Diabetes (IDF). La mayoría de los afectados desarrollan diabetes tipo 2, una condición que no solo amenaza la calidad de vida de los pacientes, sino también incrementa el riesgo de complicaciones graves como ceguera, insuficiencia renal, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
La diabetes es una enfermedad crónica que impide que el cuerpo regule eficazmente los niveles de azúcar en la sangre, ya sea por una producción insuficiente de insulina o una resistencia a esta hormona. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el exceso de glucosa daña múltiples sistemas, especialmente los nervios y vasos sanguíneos, lo que puede llevar a consecuencias irreversibles sin un diagnóstico y tratamiento oportunos.
Entre los factores que contribuyen al incremento de la diabetes destacan la obesidad, el sobrepeso y la falta de actividad física, condiciones que también son evitables en gran medida. Aunque la diabetes no tiene cura, es tratable, y los pacientes pueden llevar una vida plena si reciben la atención y educación adecuadas. “Entender la diabetes es fundamental para mejorar la vida de los pacientes. Los síntomas, como sed excesiva, visión borrosa y fatiga, permiten un diagnóstico temprano que reduce o retrasa complicaciones,” señaló el Dr. Andrés Rojas, director médico de AstraZeneca para Centroamérica y Caribe.
Además, la falta de control de los niveles de glucosa puede afectar órganos vitales como el corazón y los riñones. Según datos de la IDF, entre un tercio y la mitad de las muertes relacionadas con diabetes se deben a enfermedades cardiovasculares, mientras que el 80% de las enfermedades renales en pacientes diabéticos se vinculan a niveles elevados de glucosa e hipertensión.
En el marco del Día Mundial de la Diabetes, AstraZeneca enfatiza la importancia de un enfoque integral para el manejo de esta enfermedad. La detección temprana, el seguimiento médico constante y un estilo de vida saludable son cruciales para controlar la diabetes y mejorar el pronóstico de quienes la padecen. Pruebas como la glicemia basal, la hemoglobina glucosilada y la curva de glicemia son esenciales para un diagnóstico adecuado, y el tratamiento puede incluir desde insulina hasta medicamentos específicos según el tipo de diabetes del paciente.
