La Terminal de Contenedores de Moín (TCM) apoya la huerta escolar «La Bendición» en Limón 2000, beneficiando la nutrición y educación ambiental de 500 estudiantes mediante la donación de insumos agrícolas
La educación no solo ocurre entre cuatro paredes; a veces, sucede entre surcos de tierra abonada y bajo la sombra de un sarán. En la provincia de Limón, donde el potencial humano es tan vasto como su riqueza natural, la empresa privada está jugando un rol crucial en cerrar brechas. La Terminal de Contenedores de Moín (TCM) ha reafirmado su compromiso con la niñez caribeña mediante una serie de donaciones y proyectos que fortalecen tanto la infraestructura básica como la sostenibilidad escolar, bajo su iniciativa global GO GREEN.
«La Bendición»: Un Aula Viva en Limón 2000
El proyecto estrella de esta intervención se encuentra en el Centro Educativo de Limón 2000. Allí florece la huerta escolar «La Bendición», un espacio que ha trascendido la agricultura para convertirse en un aula viva para más de 500 estudiantes.
Este año, TCM reforzó su apoyo con la entrega de insumos esenciales como tierra abonada, estañones y sarán antiáfido. ¿El objetivo? Garantizar una cosecha abundante que termina, literalmente, en el plato de los estudiantes.
Más allá de la nutrición, los niños aprenden sobre compostaje, ciclos de cultivo y manejo del agua. Es una lección práctica de que la comida no viene del supermercado, sino de la tierra y del trabajo colectivo.
Krizia Canton, coordinadora de Responsabilidad Social Corporativa de APM Terminals Moín, resume la visión con claridad:
“Para TCM, apoyar la educación limonense es una inversión directa en el futuro de la provincia… Cuando los estudiantes siembran, cosechan y consumen sus propios alimentos, comprenden de forma práctica el valor del ambiente y de una nutrición responsable”.






Dignidad para Villa del Mar y Barrio Limoncito
La responsabilidad social también implica atender urgencias. En la comunidad de Villa del Mar, donde las clases se imparten en condiciones desafiantes, la empresa donó pupitres unipersonales. Este mobiliario permite que los niños estudien en un entorno más ordenado y digno mientras llega una solución definitiva a su infraestructura.
Por otro lado, en Barrio Limoncito, el enfoque fue el desarrollo integral. La entrega de materiales deportivos y artísticos —desde balones y colchonetas hasta crayones y témperas— asegura que la creatividad y la actividad física no se queden fuera del currículo.
Estas acciones, alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), demuestran que una terminal portuaria puede ser mucho más que un punto logístico; puede ser un vecino activo que siembra esperanza. Porque en Limón, cada pupitre nuevo y cada semilla plantada es un voto de confianza en la próxima generación. ¿Conoce usted algún otro proyecto educativo en su comunidad que necesite el apoyo del sector privado?
Acerca de

APM Terminals desarrolla y opera terminales de contenedores en todo el mundo y lleva más de medio siglo elevando los estándares del sector. La empresa es una división independiente de A.P. Moller-Maersk, y cuenta con instalaciones en 60 lugares clave en 33 países de todo el mundo – con varios en desarrollo. APM Terminals emplea aproximadamente a 22.000 personas, y en 2023, hubo 27.000 escalas de buques en sus terminales.
