Las asociaciones solidaristas de Costa Rica están desempeñando un papel crucial en la vida de 350,000 asociados, otorgando créditos por un total de ¢750,000 millones cada año.
Con 1,400 asociaciones activas en el país, estas organizaciones están sirviendo como un salvavidas financiero para cubrir necesidades vitales como vivienda, educación, recreación y salud.
Según datos del Departamento de Organizaciones Sociales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), los asociados de estas organizaciones representan una amplia gama de sectores productivos y de servicios en Costa Rica.
Además de proporcionar servicios financieros, las asociaciones solidaristas también gestionan un portafolio de inversiones diversificado, valuado en aproximadamente $5,000 millones. En el 2023, se estima que estas asociaciones contribuyeron con un asombroso 3% del PIB nacional, alcanzando la cifra de ¢1,450,000 millones.
«En 40 años de vigencia de la Ley Solidarista, nuestro modelo económico y de desarrollo ha hecho realidad el sueño de muchos trabajadores de contar con acceso al ahorro y préstamo», comentó el Lic. Gonzalo Meza Rivera, asesor legal de la Federación Costarricense de Asociaciones Solidaristas. La ley, promulgada en 1984, ha sentado las bases para un modelo de organización denominado SOLIDARISMO, con fundamentos sociales y morales sólidos.
Este año marca el 40 aniversario de la Ley Solidarista, y la Federación Costarricense de Asociaciones Solidaristas (FECASPPRI) tiene planes de promover una reforma integral a través de una iniciativa popular. Entre las modificaciones propuestas se incluyen medidas para asegurar el patrimonio de los trabajadores, regular los negocios entre patronos y asociados, definir la representación patronal e implementar un registro digital más accesible.
María Isabel Bonilla Herrera y Marco Amador, miembros de la comisión que redactó la propuesta de modificación de la ley solidarista, destacan la importancia del sector solidarista como un pilar de la seguridad social y el bienestar familiar. Los excedentes financieros anuales, que en algunos casos equivalen a un salario mensual, contribuyen significativamente a la economía nacional y permiten ofrecer tasas de crédito por debajo del mercado financiero, así como ayudas sociales diversas para beneficiar a los asociados y sus hogares.
A lo largo de los años, el solidarismo ha evolucionado para adaptarse a los cambios económicos y sociales en Costa Rica, convirtiéndose en un modelo exitoso de autogestión y desarrollo comunitario. Reconocido tanto a nivel nacional como internacional, el solidarismo ha dejado una huella positiva en el bienestar de los trabajadores y sus familias, demostrando su relevancia y contribución continua a la sociedad costarricense.
