¿Siempre con hambre? Descubre por qué y cómo evitarlo

Comprender el hambre y mantener el equilibrio en la alimentación


A veces, el hambre aparece poco después de haber comido, lo que puede resultar frustrante, sobre todo si estás tratando de mantener un peso saludable. Las razones detrás de este apetito incesante pueden ser múltiples, desde la calidad de los alimentos hasta factores como el estrés y el sueño.

Tipos de hambre

El hambre física es un mecanismo natural del cuerpo que indica la necesidad de energía. Se manifiesta con señales como el clásico rugido estomacal, mareos o falta de concentración. La Dra. Yumaira Chacón, gerente médico senior en Abbott, explica que este proceso está regulado por la hormona grelina, que activa una «alerta de hambre» cuando el organismo necesita recargarse.

Por otro lado, el hambre hedónica no responde a una necesidad calórica real, sino a factores emocionales, hábitos o entorno. Esta es la razón más común por la que muchas personas sienten hambre constantemente.

La conexión entre glucosa y hambre

La glucosa es la principal fuente de energía del cuerpo, y sus fluctuaciones pueden afectar la sensación de hambre. Un pico repentino de glucosa seguido de una caída brusca puede generar sensación de hambre, incluso cuando el cuerpo no necesita más calorías. Los alimentos ricos en carbohidratos o azúcares suelen ser los responsables de este ciclo.

¿Por qué sientes hambre todo el tiempo?

  1. No comes lo suficiente
    Reducir drásticamente la ingesta calórica o eliminar grupos de alimentos puede dejarte insatisfecho y con hambre constante. Asegúrate de incluir proteínas, grasas saludables y fibra en cada comida.
  2. Eres una persona activa
    El ejercicio aumenta la demanda energética del cuerpo. Si entrenas con regularidad, tu apetito también aumentará. Incluir proteínas, carbohidratos complejos y grasas saludables puede ayudar a estabilizar tu hambre.
  3. No consumes suficientes proteínas
    La proteína es el macronutriente más saciante. Si sientes hambre poco después de comer, podría deberse a una ingesta insuficiente de proteínas. Se recomienda incluir al menos 30 gramos en cada comida y 15 gramos en refrigerios.
  4. No duermes lo suficiente
    Dormir menos de seis horas altera las hormonas del apetito, aumentando la sensación de hambre. Estudios han demostrado que la falta de sueño afecta la leptina y la grelina, responsables del control del hambre y la saciedad.
  5. Evitas las grasas saludables
    Las grasas saludables, como las del aguacate, frutos secos y aceite de oliva, ayudan a prolongar la sensación de saciedad. Incorporarlas en tu dieta puede prevenir episodios de hambre frecuente.
  6. No consumes suficiente fibra
    La fibra ralentiza la digestión y estabiliza los niveles de glucosa, manteniéndote satisfecho por más tiempo. Alimentos como frambuesas, almendras y semillas de chía son excelentes fuentes de fibra.
  7. El estrés está afectando tu apetito
    El estrés eleva el cortisol, una hormona que aumenta la glucosa en sangre y puede inducir antojos por alimentos altos en azúcar y carbohidratos refinados.

¿Cómo controlar el hambre?

Si sientes hambre constantemente, revisa tus hábitos y ajusta tu alimentación para incluir proteínas, grasas saludables y fibra en cada comida. Escuchar a tu cuerpo y experimentar con diferentes combinaciones de alimentos te ayudará a mantenerte saciado y estabilizar tu glucosa.

Para más información de Abbott:
https://www.latam.abbott/corpnewsroom.html


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