El país necesita un cambio de rumbo para proteger su infraestructura y a sus ciudadanos
La imagen de Costa Rica como un paraíso se ha visto desafiada en los últimos años por una amenaza invisible, pero cada vez más tangible: el cibercrimen. Según un reciente estudio de ProxyRack, el país se ubica como el cuarto menos ciberseguro a nivel global, superando solo a naciones como Panamá, Bielorrusia y Chile. Esta posición alarmante es un llamado urgente a la acción. No se trata de un simple problema técnico, sino de una prioridad nacional que exige un cambio de paradigma para proteger la infraestructura digital del país, a sus instituciones y, sobre todo, a sus ciudadanos.
El histórico ataque de ransomware que sufrió la nación en 2022 fue un punto de inflexión, una demostración clara de la vulnerabilidad de nuestro sistema. Sin embargo, el problema persiste. El país se enfrenta a un déficit crítico de profesionales en ciberseguridad, lo que crea una brecha que los ciberdelincuentes están aprovechando. Con más de 2,200 ataques cibernéticos diarios a nivel mundial, y un 44% de los ataques en la región por phishing y un 20% por ransomware, la necesidad de una defensa robusta es más apremiante que nunca.
Los riesgos son variados y constantes. Desde el phishing, que engaña a los usuarios para robar datos bancarios, hasta el ransomware, que secuestra información sensible. También se suman el robo de identidad, la suplantación de sitios web y los ataques de denegación de servicio que buscan colapsar sistemas. Esta realidad exige una mayor preparación profesional en el sector público y privado, un «ejército» de defensores digitales capaces de anticipar, detectar y neutralizar estas amenazas.




“Lamentablemente, ya no somos solo un paraíso turístico, sino un paraíso para hackers. Necesitamos urgentemente transformarnos en una fortaleza digital y eso comienza con la educación a la población general y creando un ejército de profesionales en seguridad informática”.
Wilberth Molina,
decano de Ciencias de la Computación de la Universidad Fidélitas
Ante este escenario, la educación emerge como la primera línea de defensa. Universidades como Fidélitas han respondido a esta necesidad con una fuerte apuesta por la carrera de Ingeniería en Seguridad Informática. La formación se alinea con estándares internacionales, con laboratorios especializados y un enfoque en el pensamiento crítico y ético. Lo que es un problema para la nación, se convierte en una oportunidad para el talento local, con una empleabilidad inmediata y una proyección global. El perfil del ingeniero en seguridad informática es uno de los más demandados en el mundo, con salarios competitivos y una necesidad que no deja de crecer.
La transformación de Costa Rica de «paraíso de hackers» a «fortaleza digital» es un objetivo ambicioso, pero alcanzable. Requiere una inversión en educación, una colaboración entre el sector público y privado, y una conciencia generalizada de los riesgos. La ciberseguridad no es solo una carrera; es una contribución vital a la defensa de nuestra soberanía digital y a la protección de nuestro futuro en un mundo cada vez más conectado.
Acerca de

La Universidad Fidélitas es reconocida como la mejor institución en Ciencias de la Computación, Ingenierías y carreras 100% virtuales. Con 45 años de trayectoria, destaca por su excelencia académica, su metodología STEM y una infraestructura moderna con laboratorios de tecnología avanzada, lo que garantiza una formación de alto nivel para su comunidad estudiantil. Además, es miembro de la Babson Collaborative for Entrepreneurship Education, red global liderada por Babson College, que impulsa la innovación, el aprendizaje, el intercambio y el enriquecimiento cultural y profesional entre estudiantes, docentes y emprendedores de todo el mundo.
